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sábado, 7 de enero de 2017

2017: gato blanco, gato negro... efemérides para un año que empieza

Arranca un año plagado de conmemoraciones y efemérides de distinto signo. Se cumplen cien años desde la Revolución Rusa y otros tantos de la aparición de la Virgen en Fátima… cada cuál que escoja el evento a recordar según sus preferencias. 

Confieso que este año que empieza tiene en este sentido un carácter especial para mí, ya que se cumplirán setenta años del fallecimiento de uno de los mitos familiares que mi imaginación calenturienta ha ido elaborando desde la infancia. Se trata de mi abuelo Antonio, cuyas peripecias se colaban en historia familiar que me contaba mi madre, cual daño colateral de una juventud sesgada por su fallecimiento. Nunca supe por qué disponía de tan poca información de alguien tan singular a todas luces, ni la razón del empeño en no contarme con pelos y señales cada minuto de los vividos en unos tiempos que pasaron a la historia. 

Más tarde comprendí que la memoria es un arma de doble filo en la que una mente sana olvida cuanto no quiere recordar y más en la infancia, ese periodo de la vida donde uno intenta eliminar todo lastre para el futuro. Entendí también que mis padres, niños en la Guerra Civil, vivieron en un tiempo de silencio donde no todo se contaba, especialmente cuando no convenía airearlo.

Con mi amigo Nidal hace unos meses buscaba alguna fotografía de aquellos años para componer un videoclip de la canción “Gato blanco, gato negro” cuyos compases retumban en mi cabeza según escribo estas líneas.



Rostros anónimos asoman a través de las crónicas de los reporteros de aquel tiempo reflejando en su mirada el espanto de unos hechos que acarrearon múltiples tragedias públicas y privadas. Algunas como la matanza de Guernica, cuyo ochenta aniversario conmemoraremos en abril, fueron inmortalizadas y pervivirán por siempre en nuestra memoria. Sin embargo el destino de aquella anciana y su nieta refugiadas durante los bombardeos en el metro de Madrid, que hace años tanto me impresionó cuando recuperé la foto en el A.G.A., no corrió tanta suerte.

 “[…] circulan por la avenida brigadistas del mundo entero, pero cuentan las malas lenguas que se ha cruzado un gato negro”

Pienso en la letra de esta canción y se me antoja que no uno sino varios gatos negros debieron de cruzarse por el camino de mi abuelo para que, como tantos otros, su trayectoria cayera en el olvido de propios y extraños. Ironías del destino, teniendo en cuenta que aquel hombre, periodista para más inri, tenía por oficio el de plasmar la realidad para información de sus coetáneos y por vocación la de paliar desigualdades tan centenarias como los olivos que arropan la localidad de la que fue alcalde en dos ocasiones.

Antonio de los Ríos Urbano.


Cuando digitalicé esta foto, hace más de quince años, no reparé
en la fecha de la dedicatoria. La firma está datada en 1939, año
en el que debió de emprender el viaje más incierto de su vida.
Hoy pocos en su pueblo recordarán su nombre, ni tampoco que fue él quien inauguró y clausuró en el ayuntamiento aquel experimento, a medio camino entre idealismo y revolución, que ensayó la II República. Los vecinos de Baena es difícil que recuerden que deben a Antonio de los Ríos, no ya el kiosco de música del parque, sino la creación de la primera biblioteca municipal y las primeras instituciones de carácter social, cultural, educativo y sanitario que tuvo la localidad. Menos aún le imaginarán, finalizada la Guerra, recluido en una aldea de Sierra Morena recreando las letras de una cartilla de caligrafía que sirviera de ayuda a su mujer, depurada de su plaza de maestra en Cabra y trasladada a una remota escuela situada en un “valle perdido de una sierra prieta”.

Hay ocasiones en las cuáles el correr es de valientes.
Un "inocente" ejercicio de caligrafía para la escuela en la que trabajaba su mujer.
Riadas de tinta se han escrito sobre la Guerra Civil… entonces y desde entonces. Sin embargo, esto no implica que a todos se haya dado voz. No solo a quienes fueron aplastados por cuarenta años de silencio, sino también a quienes nunca aparecieron aunque estuvieran en el lado vencedor y, sobre todo, a tantos como quedaron a medio camino, espantados por hechos que se desbocaron sobre sus vidas o ideas que quedaron desvirtuadas cuando salieron de la arena política y se batieron en el campo de batalla o en la represión de la población civil. 

En aquella “sierra prieta” pienso que mi abuelo tuvo mucho tiempo para pensar. La muerte civil era un castigo muy liviano en un tiempo de sangre y presidio, pero no por ello es menos cruel la condena al silencio para quien la palabra constituye su medio de vida. El país quedó plagado de Antonios, y también de Ramones, de Fernandos, de Obdulias, de Pepes y de Cármenes… vidas truncadas en las que cada cual se las compuso lo mejor que pudo, según el bando donde le tocara jugar y el petate que llevara a sus espaldas.

 “Quiero que vengas al pueblo y me cantes junto al fuego esas historias tan tristes que contaban los abuelos”

Ahora, la trifulca está en la calle… afortunadamente solo en el callejero. Enarbolamos la bandera de la memoria sin la cautela de dar voz a todos y sobre todo a aquellos que en uno y otro lado quedaron en tierra de nadie… ya se sabe, “siempre ganan los malos cuando son más que los buenos”. No es cuestión únicamente de poner calles aquí o allá, ni tampoco de eliminar unos símbolos para enarbolar otros. Más allá de esto, que puede tener todo el sentido según las circunstancias, es tiempo de una relectura serena y de una reflexión que contraste las conclusiones obtenidas a partir de las fuentes conocidas hasta ahora, con nuevos testimonios que poco a poco salen a la luz desde archivos públicos y privados… y no solo en el ámbito de la historiografía, sino también de la propia memoria familiar de muchos de nosotros.

Vista del antiguo campanario tras la Batalla de Brunete.
2017 es una fecha para las efemérides. Entre otras cosas pasará a la historia por ser el año en el que asumirá la presidencia de Estados Unidos Donald Trump, cuanto menos la mayor sorpresa del baile electoral democrático de nuestro tiempo. Con distinta intensidad, sospecho, los medios se harán eco de los cincuenta años transcurridos desde la Guerra de los Seis Días o la tragedia del Apolo 1 y fallecimientos como el de Ernesto Che Guevara, coincidiendo con el año de la muerte de Azorín. Por supuesto se cumple el primer centenario de la Revolución Rusa y habrá quien recuerde también el milagro de Fátima, hechos no del todo inconexos entre sí según la perspectiva del juglar que nos cante la gesta. Cien años de Soledad también cumple medio siglo y el recordatorio de nuestra Guerra Civil dará pie a rememorar la Batalla de Brunete o el bombardeo de Guernica y, con menos intensidad seguramente, el de Durango que tuvo lugar el mismo año y a muy pocos kilómetros, pero no fue inmortalizado en ninguna obra de arte… por citar sólo algún ejemplo de las probables ausencias y presencias en los recordatorios de este año.   

Sin embargo, no olvidemos que la memoria no es historia, aunque sí una valiosa fuente para reconstruir el pasado y un homenaje a las gestas de nuestros mayores. Que en este año los árboles no nos impidan ver el bosque y el recuerdo del pasado nos permita escuchar todas las voces y, a ser posible, sin distorsión. 

La realidad nunca es blanca ni negra. Es sabido que éstos son precisamente los únicos colores que, como tales, no existen en la naturaleza. Todo depende de lo que entendamos por “color”… y de que quien hable sea un artista o un científico. Por cierto, un gato negro no siempre y no en todas las culturas es símbolo de mala suerte.

domingo, 1 de mayo de 2016

Giner hoy, “cada día más radical y con la camisa más limpia”


Francisco Giner de los Ríos
(Ronda 1839-Madrid 1915)
“Dos hombres han revolucionado por igual la conciencia española: don Francisco Giner y Pablo Iglesias. ¿No lo cree usted así?”.

La pregunta era formulada por Fernando de los Ríos a Indalecio Prieto con motivo del entierro de Pablo Iglesias y recogida por este en “La capa del Abuelo” texto que a su vez recopila Andrés Saborit en sus “Apuntes Históricos: Pablo Iglesias, PSOE y UGT”. Ni que decir tiene que el propio Prieto reconoce haber eludido una respuesta directa por opinar que entre uno y otro personaje no había comparación posible. Giner de los Ríos, aun habiendo golpeado el paradigma educativo de su tiempo, Prieto consideraba que nunca había llegado “al corazón del pueblo”, ni podía llegar “desde el estrecho círculo en que se movía rigiendo la Institución Libre de Enseñanza”.

El caso es que noventa años más tarde, pensando en esta conversación precisamente un primero de mayo, habiendo pasado ya más de un siglo desde la muerte de Giner, la respuesta no parece tan obvia. Más aun pensando en la diatriba “vieja política” vs. “nueva política” que aún hoy roba titulares en canales de comunicación que ni siquiera existían en 1874, cuando Giner publica “La política antigua y la política nueva”, idea retomada e inmortalizada más tarde por Ortega y Gasset

Entierro de Nicolás Salmerón.
Giner hablando con el jefe del partido
 republicano portugués B. Machado.
 Nuevo Mundo nº 769 (1/10/1908)
A diferencia de Pablo Iglesias, fundador del Partido Socialista Obrero Español, Giner de los Ríos se negó no solo a vincularse con partido político alguno, sino incluso a recibir subvenciones que pudieran condicionar el desarrollo de sus ideales. Como buen krausista, aspiraba a regenerar la escena política y social española partiendo de una filosofía liberal, pero al margen de la doctrina oficial. Admirador de Nicolás Salmerón, junto a Julián Sanz del Río, Giner de los Ríos fue el principal difusor de esta corriente filosófica en nuestro país, protagonizando un viaje intelectual que le llevó desde la ciencia jurídica hasta la pedagogía militante. Tránsito en el que le acompañaron otros ilustres pensadores como Gumersindo de Azcárate o Bartolomé Cossío, sucesor de Giner al frente de la InstituciónLibre de Enseñanza.

Hace unos días tuve ocasión de visitar la exposición Giner, el maestro de la España moderna, prorrogada por cierto hasta el 22 de mayo, que ofrece una visión novedosa tanto de su figura como del impacto de la ILE en la historia del siglo XX español, rescatando piezas inéditas y con la colaboración de múltiples instituciones como la Biblioteca Nacional o el Museo del Prado. 

La impronta dejada por colaboradores y discípulos es innegable. Solo como ejemplo recordemos que de ocho premios Nobel españoles, la mitad de ellos estuvieron vinculados en su momento a la Residencia de Estudiantes (Ramón y Cajal, Severo Ochoa, Juan Ramón Jiménez y Vicente Aleixandre)… sin olvidar  a García Lorca, Dalí y tantos otros genios de la Generación del 27. El impacto de su pensamiento en toda una generación de políticos: Besteiro, Zulueta y su sobrino, Fernando de los Ríos, teórico de lo que se conoce como “socialismo democrático” con la publicación de “El sentido humanista del socialismo” como obra de cabecera de esta corriente. 

Giner, B. Cossío y  R. Rubio
Pero más allá de la estratosfera del arte y la política, lo cierto es que el espíritu institucionista inspira también cambios efectivos en la legislación, de la mano de Gumersindo de Azcárate y el Instituto de Reformas Sociales, a quien se debe la primera legislación sobre accidentes de trabajo, descanso dominical, derecho a la huelga y regulación del marco laboral de mujeres y niños. 

Más allá del ámbito estrictamente académico, Giner concibe la escuela como un taller cuya misión era despertar el interés del niño por aprender, a partir del juego y la experimentación. Y a la evocación del taller recurre Besteiro en el discurso que pronuncia con motivo de la inauguración de las Cortes Constituyentes en 1931, empeñado en cimentar el paralelismo entre sus dos mentores (Pablo Iglesias y Giner de los Ríos) sobre el afán que ambos compartieron, desde distintas orillas, por extender la cultura como base de la transformación política que requería el país.

Lo cierto es que, aunque en ocasiones se ha acusado a la Institución Libre de Enseñanza de un cierto elitismo, su fundador creía firmemente en la necesidad de una renovación espiritual de la sociedad como motor esencial de progreso. En sus palabras “la educación, no la mera instrucción, ha de ser siempre el fin de la enseñanza” y, con este espíritu, discípulos como Ortega, pensaban que “seguir a Giner es seguir hacia adelante”. 

Ciertamente sus postulados, vistos con la distancia que otorga un siglo, no pueden encontrarse más vigentes en la pedagogía del siglo XXI:

  • APRENDIZAJE CONSTANTE. “La educación no tiene límite definido alguno, no se reduce a un periodo determinado de la vida, sino que comienza con esta y dura tanto como ella dura. La vida entera es continuo aprendizaje”.


  • PROFESOR COMO ACOMPAÑANTE. Lejos del concepto de clase magistral, los niños aprendían en contacto con la naturaleza, estudiaban su entorno, aprendían sus costumbres y recuperaban tradiciones. De alguna forma, Giner, fue el inventor de conceptos que se nos antojan novedosos, como el "coaching" y la "gamificación" (enseñanza basada en el juego). También intuyó paradigmas hoy asentados como la importancia de las emociones en el proceso de aprendizaje. "Mucho juego corporal y gimnástico, mucho taller, mucho aire libre, mucho aprendizaje de la sociedad y sus resortes, mucho movimiento, poco libro y mucho jabón y agua..." preconizaba Giner en un artículo publicado en 1884 dentro de Ensayos menores sobre Educación y Enseñanza.


  • CIENCIAS y HUMANIDADES. Giner y sus colegas concebían el constante diálogo entre técnica y pensamiento, ciencias de la naturaleza y ciencias del hombre. No en vano entre sus discípulos hubo eminentes personalidades de muy distintos campos del saber y del arte. Decía Bartolomé Cossío que “El mundo entero debe ser, desde el primer instante, objeto de atención y materia de aprendizaje para el niño”.


  • TOLERANCIA como piedra angular de su pensamiento.  La Institución Libre de Enseñanza se basaba en la independencia respecto a cualquier credo o partido, pero dando plena libertad a maestros y alumnos para militar o confesar la creencia de su elección. El interés de la Junta para Ampliación de Estudios por favorecer el contacto de los estudiantes con ideas y proyectos fuera de nuestras fronteras abogó por ampliar lo que hoy denominamos “zona de confort”, que no era otra cosa que empaparse de una realidad que trascendía el marco de lo conocido.  


Laboratorio  de la Residencia
 de Señoritas hacia 1930.
Mujeres en Vanguardia
  • IGUALDAD DE GÉNERO. Con el precedente de la Asociación para la Enseñanza de la Mujer, fundada en 1870 por Fernando de Castro, en 1915 se inaugura la “Residencia de Señoritas” dirigida nada menos que por María de Maeztu. Constituyeron verdaderos espacios de libertad en una sociedad que, por ejemplo, cuestionaba el derecho al voto para la mujer. La relación entre Giner de los Ríos y Gumersindo de Azcárate con Concepción Arenal, madre del feminismo español, está documentada en la correspondencia que mantuvieron y en la admiración que ambos le profesaron. Otras mujeres influyeron notablemente en el pensamiento de Giner, empezando por su propia madre, Berta de los Ríos Rosas, y terminando con Emilia Pardo Bazán, por citar solo a alguna de ellas. No podía ser de otra forma: la regeneración del país pasaba por una nueva educación y ésta no podía ignorar el papel que en ella debían jugar las mujeres.

Giner aspiraba a “levantar el alma del pueblo entero: formar maestros y reformar líderes para encabezar un país encallado en el atraso bajo la responsabilidad de su propia clase política. Ramón Pérez de Ayala afirmaba:  

"Declarémoslo con toda franqueza: entre españoles existe con maravillosa abundancia el tipo del político a quien se le da una higa del bien público. No somos servidores del pueblo con las responsabilidades anejas a una magistratura, sino trepadores de alturas. Un español no va a la política por vocación, sino por ambición."

Instituto Escuela hacia 1933.
A.G.A. (Alcalá de Henares)
Cuando Joaquín Costa clamaba por un hombre capaz de rescatar al país de su atraso Giner se sorprendía… “¿Un hombre? ¡Lo que se necesita es un pueblo!”. 

El legado que nos dejó trasciende su propia biografía a través de una red de colaboradores y discípulos cuya labor continuó mucho después de su muerte, hasta que en plena Guerra Civil el bando sublevado comenzara a afirmar que “Hay que pasar por las armas a la Señora Institución”, como recoge el recorte de prensa de la revista Atenas, publicado en 1937, que recoge la citada Exposición en la sede de la antigua ILE. 

A diferencia del entierro de Pablo Iglesias, el de Giner de los Ríos no fue, por voluntad propia, ni mucho menos multitudinario. Ni carroza, ni acompañante, así lo dejó dispuesto aquel hombre que afirmaba ser “cada día más radical y con la camisa más limpia” y que creía firmemente que “las obras lentas son las duraderas. ¡Ojalá esta nación lo comprenda algún día!". 


Un 1º de mayo es fácil recordar la contribución de Pablo Iglesias a nuestra historia más reciente, pero llega a nosotros con más dificultad el eco de la voz de otros personajes como Giner de los Ríos. 

"Entretanto, allá, en la Institución Libre, junto al balcón, otro viejo, con la gran frente calva entre las manos, meditaba, aguardaba, esperando y desesperando, la transformación espiritual y social de nuestra patria. También a don Francisco Giner de los Ríos se le llamaba en la intimidad el Abuelo". 
Luis de Zulueta, 1º de julio de 1928.


Si tienes ocasión, no dejes de visitar la exposición organizada por la Fundación Giner de los Ríos. Te sorprenderá la rabiosa actualidad, a más de un siglo vista, de sus postulados. Cierra los ojos, imagínate sentado en cualquier paraje de la sierra madrileña, siente el olor a romero y lavanda… y permite hablar de nuevo al viejo maestro.


domingo, 1 de noviembre de 2015

Tras el rastro de nuestros abuelos: genealogía y memoria familiar en el siglo XXI

Es curioso constatar como a lo largo de nuestra vida las festividades y conmemoraciones adquieren un cariz distinto conforme avanza nuestra biografía. Quienes nos encontramos en esa etapa de la vida en la que, al cruzar frente a un espejo,  vemos pasar fugazmente a una señora de sorprendente parecido con nuestra madre, asistimos a la celebración de la festividad de todos los Santos con un sabor de boca agridulce, que se debate entre el recuerdo de quienes nos dejaron y el anuncio de esa nostalgia melancólica que irá creciendo en intensidad conforme se acerque la Navidad.

Es el momento de la vida en el que nos visita el recuerdo de conversaciones intrascendentes que mantuvimos en su día con padres, tíos o abuelos, a las que en aquel momento no prestamos mayor atención. Datos, nombres, detalles que nos asaltan con interrogantes que danzan en nuestra cabeza, cual crepitar del fuego en la chimenea durante una fría noche de invierno. Fotografías u objetos de nuestros padres que siempre estuvieron ahí y que ahora parecen cobrar vida como mudos testigos de biografías ajenas, cuya sombra de alguna forma teje nuestro propio historia vital.

Novela ambientada en la historia
de la última mujer decapitada en
Islandia. Título muy sugerente
para estas fechas.  Ver Reseña
Y es que el ser humano desde antiguo, en todas las civilizaciones, ha incorporado el recuerdo a los antepasados con rituales que conjuran el miedo a la muerte y al vacío que deja la marcha de nuestros seres queridos. Unas veces pidiendo su protección, otras asegurándose de marcar el camino para evitar inquietantes visitas desde el otro mundo. Mezcla de superstición y transcendencia, lo cierto es que el hombre de todos los tiempos y de todas las culturas, de una u otra forma, siempre ha necesitado ubicar su biografía en la trayectoria de quienes le precedieron, dando sentido a su existencia dentro de un clan o de un linaje (según la época). Obviamente mediaban evidentes intereses económicos relacionados con la transmisión de la propiedad, títulos u otro tipo de prebendas… pero el hecho de que hoy en día la investigación del pasado familiar cultive tantos adeptos constata la existencia de condicionantes más íntimos en esta inquietud.

Psicólogos, sociólogos y antropólogos han dedicado numerosos estudios a estas cuestiones, buscando explicación a la permanencia de trifulcas familiares mantenidas de abuelos a nietos, con anécdotas curiosas como las que recoge Martine Segalen en un interesante estudio sobre Memorias y Recomposiciones Familiares, en el que analiza los “bricolajes en la construcción del pasado” que realizan los hijos de familias con divorcios y segundas nupcias a lo largo de tres generaciones.

Mi agradecimiento a Beatriz Ares, maestra de
Reiki, quien me ha introducido en una
visión de la genealogía que yo desconocía por
completo. Más información.
No parece que en la sociedad actual el tema haya perdido protagonismo. El tratamiento de los desequilibrios emocionales provocados por asuntos no resueltos por nuestros antepasados ha dado pie a lo que se conoce como "psicogenealogía", amén de la "biodescodificación" y la "problemática transgeneracional" vinculada al "inconsciente del clan" en terapias para el tratamiento de enfermedades desde la orilla de la psicología y la espiritualidad. La popularidad de estos temas para el descreído ciudadano del siglo XXI es una prueba elocuente del interés por estas cuestiones. 

Ahora bien, “la cabra tira al monte” y yo confieso mayor inclinación por la vertiente que nos arroja en el rastreo del pasado y la recopilación de las huellas dejadas por la historia más reciente. Como asignatura pendiente tengo el ahondar en la historia oral como metodología para recopilar testimonios que, de otra forma, caerán en la noche del olvido. Reconstruir hechos tan traumáticos como nuestra Guerra Civil con estas fuentes requiere una especial cautela por la avanzada edad de quienes aún viven y por el recuerdo de lo acontecido desde valores y planteamientos actuales, cuando la narración llega en boca de sus descendientes. Indagando sobre estas cuestiones me encontré un interesante trabajo titulado Memoria Familiar y Mito: la Resignificación del Pasado, basado en un ejercicio de historia oral que analizaba mitos familiares en la narración de dos artesanas mejicanas sobre un conflicto acaecido en el pasado por la compraventa de un terreno.

http://memoriahistorica.org.es/

Más allá del ámbito estrictamente familiar, el impacto de sucesos traumáticos sobre la memoria colectiva ha sido sobradamente estudiado en diferentes países y épocas. En España es conocida la trascendencia de la denominada “memoria histórica”, con una vertiente académica, social y legislativa. En el primer plano hay toda una corriente historiográfica impulsada, entre otros, por Julio Aróstegui, primer director de la Cátedra «Memoria Histórica del Siglo XX» de la Universidad Complutense de Madrid. A pie de calle, la Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica ha recopilado cientos de historias familiares, desde que en octubre del año 2000 se descubriera la primera fosa republicana en la localidad leonesa de Priaranza del Bierzo. Desde entonces, la exhumación de restos en distintos puntos de la geografía española  ha promovido un movimiento a favor del reconocimiento de las víctimas del franquismo que culminó con la aprobación, en diciembre de 2007, de la Ley de Memoria Histórica

Índice y presentación
Tema polémico por la instrumentación política de la iniciativa y objeto también de debate entre los propios historiadores, con voces discordantes entre la que tuvo especial eco la de Santos Juliá, que recelaba del concepto “memoria histórica”, basado en recuerdos personales que podrían distorsionar la reconstrucción de lo que realmente ocurrió. Juzga por ti mismo a través del libro dirigido por el autor, coincidiendo con el debate previo a la aprobación de la Ley, titulado “Memoria de la Guerra y del Franquismo”.

Lo cierto es que, al margen de adeptos y detractores, en las últimas décadas ha habido una inquietud por recopilar historias de familia con multitud de iniciativas de todo orden y condición que merecerían por si solas un post específico en este blog. Mencionaré solo, por mis pesquisas personales, el tesón de historiadores locales que, como Arcángel Bedmar, han recuperado del olvido cientos de historias. En este caso, fotos familiares de maestros, jornaleros, militares y otras víctimas en la provincia de Córdoba ilustran narraciones rescatadas por su blog y en distintas publicaciones, aportando datos que en algunos casos plantean interrogantes sobre lo dicho hasta ahora.

Blog de Arcángel Bedmar
Historias anónimas con relevancia para historiadores, pero que marcan puntos de ruptura en la historia de muchas familias. Casos desconocidos, incluso para sus propios familiares, como la historia del guardia civil que salvó las vidas de los dirigentes del centro obrero de Albendín y que Bedmar recoge en el libro “Patriota era, y patriota soy” sobre la investigación realizada a partir de la conversación con uno de sus alumnos, nieto del protagonista.

A poco que excarvemos en nuestra historia familiar seguramente encontraremos anécdotas insospechadas, aunque probablemente en un ámbito mucho más cotidiano.  Hechos traumáticos (o felices) que de alguna forma marcaron la trayectoria de nuestros mayores, e indirectamente la nuestra.

Foto: ARMH
La indagación en el pasado familiar no siempre es tan difícil como parece. Lo sepamos o no, en casi todas las familias suele haber alguien especialmente interesado en estos temas que conserva fotos, o recortes de prensa, por puro azar o por vocación. Documentos familiares con los que nos podemos topar y cuyo valor es difícil de interpretar sin datos que pueden aportar otros miembros de nuestra generación o de generaciones anteriores. 

El interés del pragmático ciudadano del siglo XXI por indagar en su pasado familiar se hace patente en la cantidad de  servicios de genealogía ofertados vía Internet (con seriedad y rigor profesional muy dispar). Por otra parte, el avance en la digitalización de archivos públicos abre la puerta a investigaciones personales que nos permiten a golpe de clic recuperar información sobre nuestros mayores, de difícil acceso hace unos años. 

Si te interesa el tema, te daré pistas sobre cómo comenzar a indagar. Ahora bien, una cosa es tirar del hilo de tus ancestros inmediatos y otra muy distinta completar más allá de cinco o seis generaciones tu árbol familiar. La genealogía es una ciencia muy compleja y seguir la investigación más allá de 1870, cuando no existían los registros civiles, es posible, pero requiere conocimientos algo más especializados para eludir falsos positivos que reconstruyan una historia familiar tan completa como falsa. 

Mariposas, lamparillas y velillas
Un post entrañable sobre esta tradición. 
En cualquier caso, está en tu mano completar la historia familiar más cercana pudiendo compartir tus hallazgos con allegados que tal vez en este momento no conozcas, pero que podrían tener inquietudes similares. En plena era de las redes sociales, hay además herramientas que facilitan la ardua tarea de documentar y actualizar la información que vayas recopilando.

Prometo facilitar pistas para comenzar. Ya decidirás tú el nivel de exhaustividad que requieres. Especialmente si te encuentras entre los que, aún hoy, buscan en las droguerías esas mariposas de aceite con las que nuestras abuelas por estas fechas recordaban a sus muertos. Y en el camino, podría ocurrir que te tropezaras con familiares vivos a los que les perdiste la pista... o se la perdieron tus padres.

[Continuará]