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martes, 5 de febrero de 2019

Efemérides 2019, casualidades de la historia


2019 trae jugosas coincidencias para los amantes de la numerología. Capricho del azar o juego del destino, lo cierto es que en el recuerdo de algunas de las efemérides que se celebran este año parece que desfilan las cartas del tarot, con luna incluida. La partida os advierto que incluye emperatrices y un buen número de locos .



Historias de la historia

Hace quinientos años la expedición marítima que dio nombre al estrecho de Magallanes salía de puerto para completar, tras un sinfín de penurias, un viaje alrededor del mundo que no terminaría hasta 1522. Lamentablemente no son los detalles de esta gesta los que acaparan la atención del evento sino el rifirrafe entre Portugal y España a la hora de apuntarse el tanto. El detalle de que la aventura fuera patrocinada por la corona española no parece suficiente mérito para nuestros vecinos cuando insisten en reivindicar en solitario la hazaña. Dado que el viaje de ida lo capitaneó Magallanes, el marinero portugués, y el de vuelta el vizcaíno Elcano, la solución de consenso parecía fácil. Pero, como en tantas ocasiones, esta gesta se ha prestado a relatos sesgados según el interés del narrador. Y, aunque no lo creáis, esto no es un vicio únicamente español. Sin ir más lejos, no coincide lo que contamos en la escuela a los niños portugueses y españoles.  Por el momento, salvo la iniciativa didáctica de la Junta de Andalucía para difundir los detalles de la gesta no parece que oficialmente se vaya a poner el mismo empeño que Portugal en recordar que hubo un tiempo en el que este país jugaba en primera división.





Y al hilo de discusiones de familia, resulta curioso repasar lo que contaba la prensa en las portadas publicadas hace exactamente un siglo. Si hacéis el experimento vais a comprobar como coinciden aquellos titulares con algunas de esta misma semana. Por ejemplo, si buscáis la edición del periódico El Sol correspondiente al día 29 de enero de 1919 encontraréis en portada la crónica de una jugosa bronca en el Congreso al hilo de la presentación del primer proyecto de estatuto catalán. Os invito a leerlo detenidamente y apreciar cómo ya entonces existía un abismo entre los problemas reales de los ciudadanos y las cuitas de los políticos que nos representan. 





Sin embargo, conviene no olvidar algunas importantes diferencias. Para empezar por aquel entonces el nacionalismo catalán no era en absoluto secesionista y eso que no se había inventado ni la CEE, ni la globalización ni todo lo que hoy hace más recomendable aunar fuerzas que levantar fronteras. Lo que sí tenía era una acusada vocación de hijo pródigo. Dado que era el más aventajado, exigía caminar varios pasos por delante del resto, aunque eso significara dejar en la cuneta al resto de los territorios, ignorando su potencial o sus necesidades. Pero, la diferencia sustancial me atrevería a asegurar que es la dificultad que tenemos hoy en día para encontrar líderes políticos, aquí o allá, de la talla de Cambó.


Por cierto, imagino que los adictos a la numerología habrán caído ya en la irónica coincidencia de que lo que parece ser la partida final del pulso independentista se juegue en el mismo año que conmemoramos los 550 que han transcurrido desde el matrimonio de los Reyes Católicos, aquella historia novelesca de intrigas, política, suerte y estrategia con la que se dio el primer paso hacia lo que hoy conocemos como España. Un episodio donde la carta protagonista fue la rueda de la fortuna, aunque no faltaran historias románticas de las que ha dado buena cuenta la literatura y el cine. Y celos, muchos celos, como en todas las familias.

"Logros" cotidianos
Pero al margen de estas historias de héroes y villanos, los ciudadanos de a pie no deberíamos olvidar que también en 2019 se cumplen cien años desde que nuestro país se convirtió en el primero que reconoció el derecho de los trabajadores a una jornada laboral de ocho horas. Hay que agradecérselo a los trabajadores de la empresa eléctrica La Canadiense que aquel cinco de febrero comenzaron una huelga que se prolongaría durante nada menos que cuarenta y cuatro días y que terminaría paralizando la ciudad de Barcelona y buena parte de la industria catalana. Fue un auténtico logro histórico para el movimiento obrero, capitaneado por la CNT, ante el que no tuvo más remedio que ceder el Conde de Romanones.
También se cumplen cien años de la inauguración del medio de transporte que hoy en día utilizan muchos trabajadores madrileños para ir al trabajo.  El 31 de octubre de 1919 se estrenaba en Madrid el primer tramo de la línea 1 de metro que comunicaba por aquel entonces las estaciones de Sol y Cuatro Caminos, y que poco después se ampliaría hasta Vallecas. Madrid estaba intentando convertirse en una capital europea con la construcción de la Gran Vía y era necesario trasladar a quienes trabajaban en aquellas obras y vivían en el extrarradio. 

Fue además un proyecto pionero en muchos aspectos. Uno de ellos fue la aparición de la figura de la taquillera que representaba un paso adelante en la incorporación de la mujer al mundo del trabajo, restringido en las clases humildes prácticamente al servicio doméstico y el campo. Sin embargo, habría que esperar hasta 1984 para encontrar a la primera mujer conductora de la historia del metro, si exceptuamos el periodo de la Guerra Civil. Para celebrar el evento se ha inaugurado una vistosa web y están previstos distintos actos que nos permitirán conocer historias curiosas, estaciones fantasmas y el aspecto de aquellos primeros vagones, como no, de primera y segunda clase.

Hay que reconocer que aquella iniciativa fue viable en último término gracias al apoyo de Alfonso XIII que donó un millón de pesetas al proyecto y se prestó a inaugurar el primer tramo, eliminando las reticencias de unos y otros que nos mantenían en el furgón de cola europeo en lo que a movilidad urbana se refería. Lo cierto es que el metro ha sido  desde entonces protagonista y testigo de la historia de Madrid en momentos tan dramáticos como los bombardeos que sufrió la ciudad durante la Guerra Civil, cuando se utilizó como refugio antiaéreo y depósito de armas.

La paz no siempre significa el fin de un conflicto...

Y aquí llegamos a otra de las más importantes efemérides de este año, los ochenta años del final de una Guerra Civil con prolija y variopinta bibliografía, pero de la que aún queda mucho por comprender. Para rememorar aquel tiempo hay varias propuestas este año y me ha llamado la atención una nueva serie que publica la editorial Almuzara. Lo novedoso es que pretende ofrecer a través de doce obras el testimonio directo de quienes protagonizaron en uno y otro bando aquellos hechos. El factor diferencial consiste en incluir voces de carlistas y miembros de POUM con la de comunistas y falangistas, socialistas y sublevados. El objetivo es recrear una especie de cuadro impresionista con pinceladas de unos y otros para que el lector juzgue por si mismo como fue posible aquel desastre. 
Por cierto, volviendo a la numerología, parece que el treinta y nueve es un año de "paces incompletas". No me refiero solo al final de una guerra que inauguró una dictadura de la que no pudimos librarnos hasta cuarenta años después. Recordemos la macabra casualidad de que un siglo antes, en 1839, tuvo lugar el famoso  Abrazo de Vergara, que pretendía sellar el fin de la guerra entre carlistas y liberales. En realidad solo cayó el telón sobre el primer acto de una tragedia que se prolongó durante buena parte del siglo XIX y que contribuyó a poner palos en las ruedas de la carreta del progreso.
Aunque esto de los conflictos no resueltos tampoco tenemos el monopolio. Sin ir más lejos pensad en el Tratado de Versalles, de cuya firma también se cumplen ahora cien años. En aquella ocasión hubo todo tipo de  profecías que advirtieron de que no se trataba de un acuerdo de paz, sino de un mero armisticio. El tiempo se ocupó de darles la razón. 

Personajes ilustres
En el mes de mayo hará doscientos años que nació la reina Victoria, otro caso en el que el más puro azar colocó sobre el tablero la carta de la fortuna, la de los enamorados y la de la emperatriz para hacer una jugada que la convirtió en la “abuela de Europa” a través de su fecunda prole, dando nombre a toda una época. Se trató del reinado más largo en la historia de Inglaterra hasta la llegada al trono de su incombustible tataranieta, Isabel II. Es posible que todo el barullo organizado por el Brexit reste esplendor a esta conmemoración, hasta el punto de que se esté planteando un descabellado plan para evacuar a la reina en caso necesario. Consecuencias de ser una isla superpoblada con vocación imperial.
Sin embargo no muchos recuentos de efemérides repararán en un personaje que cambió el rumbo del pensamiento en España. Me refiero a Julian Sanz del Río, padre de la versión hispana del krausismo y maestro, nada menos, que de Giner de los Ríos. El suyo es un caso de superación personal como pocos. Nacido en el seno de una familia de labradores pobres se convirtió en uno de los grandes catedráticos de la historia de nuestra universidad. Fue expulsado de ella por el delito de promover un pensamiento crítico entre sus alumnos en un tiempo en el que su integridad intelectual y el afán por europeizar el país no eran la mejor carta de presentación.  
Grupo de espectadoras ante copia de Las hilanderas. 
Cebreros (Ávila), 1932
En un juego de cara o cruz el otro lado de la moneda nos mostraría el retrato de Fernando VII. No obstante este año nos da la ocasión para celebrar uno de sus escasos aciertos, la creación del germen de lo que hoy es el Museo Nacional del Prado. Para conmemorar el bicentenario de esta institución se van a desplegar toda una serie de iniciativas que buscan acercar sus colecciones a un amplio abanico de públicos, algunos de ellos hasta el momento, completamente al margen de este tipo de eventos. En dos siglos el destino favorito de nuestros turistas ha pasado de ser joya real a patrimonio nacional y en la actualidad se encuentra pilotando una aventura digital que terminará por democratizar el acceso a sus colecciones desde cualquier lugar y en cualquier momento. Merece la pena dar una vuelta por la web del evento donde encontrarás contenidos curiosos como,  por ejemplo, El Prado cuenta historias, una selección de películas grabadas en el museo o sobre sus colecciones desde 1907.


Conquistas de largo recorrido
Y para finalizar este particular repaso a una selección de efemérides, no podemos olvidar que hace 500 años Hernán Cortes inició con la conquista de México un episodio de luces y sus sombras que convierte hoy en día a este país en el estado más grande de habla hispana, aunque con EE.UU muy a su pesar pisándole los talones.  
Archivo RTVE
Pero este círculo de la memoria que comenzaba con la primera circunnavegación del planeta hace 500 años no podía terminar de otra forma que haciendo referencia a aquel "pequeño paso para un hombre, gran paso para la humanidad" que tuvo lugar hace 50 años cuando el hombre pisó por primera vez la Luna. Aquel 20 de julio de 1969 seiscientos millones de espectadores eran conscientes de que se estaba iniciando una nueva era. Sin embargo aún hoy continúa habiendo escépticos que dudan de la hazaña por más que publicaciones como el National Geographic se hayan tomado la molestia de demostrar que aquellas imágenes fueron reales y no un burdo montaje. Al margen de estas cuitas hay datos curiosos que aún hoy nos llaman la atención, como por ejemplo el detalle de que aquella aventura espacial comenzara en España, concretamente en la estación espacial canaria de Maspalomas. Y aunque se afirma que la confirmación de la llegada del hombre a la Luna se escuchó antes en la estación de Fresnedillas de la Oliva, en Madrid, que en Houston todavía muchos recordamos directamente o por referencias aquel evento. Sin ir más lejos mi padre, junto a otros veinte millones de españoles, permanecieron la noche pegados al televisor atentos a la voz de Jesús Hermida. Teniendo en cuenta que no habría en aquella época más de tres millones de televisores, la capacidad de convocatoria de ese evento para reunir a vecinos o compañeros es casi un hecho más reseñable que la propia aventura espacial. Desde luego fue algo bastante más ilusionante para los ciudadanos de a pie que otros hitos históricos de aquel año como la designación de Juan Carlos de Borbón como sucesor de Franco, la retirada de España de Marruecos o el ascenso de Carrero Blanco a la vicepresidencia del gobierno. 
Al final, entre conquistas, cierre de conflictos, biografías ilustres y viajes de largo recorrido parece que este año el azar nos brinda festejos para todos los gustos. Confiemos en que además 2019 tenga la cortesía de regalarnos hechos dignos de recordar en el futuro. Pero solo si el recuerdo es positivo. En caso contrario, casi mejor, continuamos recordando las gestas de nuestros mayores ¿no creéis?.



domingo, 4 de febrero de 2018

Efemérides 2018, ironías de la historia

Ya sea como recurso literario, en esos cuentos cuyo fin nos devuelve al inicio, o en la concepción de los estoicos de un mundo condenado eternamente a destruirse y renacer de sus cenizas, si hay un año en el que efemérides y actualidad nos plantean socarronas ironías es, sin duda, 2018. 

Nunca la historia estuvo tanto de actualidad, en pocas ocasiones las efemérides coincidirán tanto en conmemorar hechos heroicos y deleznables a la par. Y es que 2018 nos trae celebraciones para todo tipo de gustos, fobias y filias. Y como esas nubes a un tiempo fugaces e inmutables, que evocaba Azorín cuando afirmaba que “vivir es ver volver”, este año veremos pasar, parafraseando al novelista, “angustias, alegrías y esperanzas”.


Ocurrió hace medio siglo

La primera imagen que asalta nuestra memoria, cuando miramos atrás, probablemente sea la de aquel irreverente mayo francés, que extendió el grito de "imaginación al poder", inmortalizando no ya los sucesos de aquellos días, sino una revolución cultural que traspasó fronteras, enarboló la canción protesta como seña de identidad e inundó el paisaje urbano de melenas y minifaldas. Sin embargo, medio siglo más tarde de que adquirieran carta de naturaleza causas como la de la liberación femenina, aún hoy nos encontramos con casos escandalosos de discriminación o maltrato por razón de género e incluso habrá que esperar al mes de junio de 2018 para que en un país como Arabia Saudí las mujeres dispongan de algo tan inocente como permiso para conducir.  No parece que el tiempo transcurra a la misma velocidad en todos los lugares del planeta, ni que los cambios calen tan hondo como uno cree.

Y hablando de pacifismo y avance en las libertades políticas, pensar en 1968 también nos devuelve el recuerdo de otros acontecimientos como los tanques rusos en la Primavera de Praga, abortando la apuesta de Checoslovaquia por abrir una vía no totalitaria al socialismo. Aún había que esperar casi veinte años para que soplaran nuevos aires en el Kremlin.


Cien años desde…

Anastasia Romanov
Para quien prefiera conmemorar centenarios, volverá el recuerdo de la ejecución de los Romanov y sin duda la prensa recogerá aquel sinfín de románticas elucubraciones sobre el destino de Anastasia, la hija menor de los zares. Pero, como si el destino quisiera devolvernos la confianza en una humanidad donde caben todos los pelajes, no podemos olvidar que solo un día más tarde de aquello nació, casi en las antípodas, nada menos que Nelson Mandela, adalid de la lucha contra el apartheid y primer presidente negro de Sudáfrica, elegido en unos comicios que inauguraban en su país el sufragio universal hace apenas 24 años. 

Y hablando de coincidencias macabras ocurridas hace un siglo, tendremos que recordar cómo se aguó la alegría del final de la Primera Guerra Mundial con los estragos de la peor pandemia conocida en el mundo contemporáneo, una gripe que acabó con la vida de varios millones de personas en todo el planeta, causando más bajas que el propio conflicto en cuatro años. Ironías de la historia, la paz se firmó a las cinco de la mañana y se acordó el alto al fuego a las once horas, con la intención de que ninguno de los bandos dejara de disparar antes que el enemigo. Quedó a salvo el honor, pero no evitó que durante seis horas continuaron las hostilidades causando cerca de 11.000 bajas… aunque la guerra ya había terminado. Cosas de la política. Por cierto, recuerden los aficionados a la numerología que aquella paz se firmó un día once, del mes once, a las once de la mañana. Ya es casualidad.

Firma del Armisticio de Compiègne

Pero para mala suerte, la llegada de la segunda oleada de una gripe, cuyo primer caso parece que se detectó en Kansas el 11 de marzo de 1918 (de nuevo el número once jugando malas pasadas). Sin embargo, aquella pandemia que causó estragos desde Estados Unidos a China, devastando Europa, se conoce como “gripe española” aunque hay constancia de que el foco original en ningún caso estuvo en este país. He aquí una nueva ironía de la historia. En España no se encontró el origen de la infección, pero sí fue el único país europeo que no ocultó en la prensa la noticia, algo que sí hicieron los muy liberales países de su entorno, censurando la información para no alarmar a ciudadanos vapuleados por los estragos de la Guerra. En esta ocasión, la transparencia informativa parece que nos jugó una mala pasada que el resto de países se apresuró a magnificar, colgándonos el sambenito de tan dudoso honor. Por cierto que aún pasea por Luarca, ya centenario, el último superviviente en nuestro país de aquella gripe, que no hizo distingos de edad ni condición, infectando hasta al propio rey, Alfonso XIII. 

Gripe "española". Hospital en Kansas.

Efemérides en clave “rojigualda” (de más o menos bandas)

Expertos en no esquivar leyendas negras y siempre inquietos por no herir susceptibilidades, es probable que los recopilatorios de efemérides en los medios españoles pasen de puntillas por una mucho más lejana en el tiempo. Hace la friolera de 1.300 años comienza la Reconquista, con el reinado de Don Pelayo, primer rey astur, dando el disparo de salida para el fenómeno más importante de nuestra historia medieval, que se inicia precisamente en el año 718.

Un problema que no parece tener la página oficial del gobierno catalán en su recopilatorio de efemérides locales, celebrando a bombo y platillo los 150 años del nacimiento de Pompeu Fabra y el centenario de la publicación de su gramática catalana. En realidad este año se cumplen cien de la primera edición de la obra en catalán, ya que la publicación realmente vio la luz en 1912… pero en castellano.

Pompeu Fabra i Poch
Hay que reconocer que esto de las efemérides tiene su sesgo, por lo que personajes celebrados por unos son denostados por otros y este es el caso de Pompeu Fabra que, en contra de lo que podamos creer, tuvo más que palabras con alguno de sus paisanos y colegas como fue el caso de Ramón Miquel y Planas que llegó a acusarle de “gran mongol filológico”. La bronca no fue pequeña y este autor, que fue director de la Sociedad Catalana de Bibliófilos, precisamente en 1918 llegó a afirmar que  Cataluña nunca antes había sido víctima «de una tiranía tan odiosa como la que hoy ejercen nuestros gramáticos puestos al servicio de Fabra». De nuevo, como diría Azorín, “vivir es ver pasar” y “ver volver”.

Tirante  el Blanco 
Portada edición 1511
La página citada se apunta el tanto, dentro de las conmemoraciones oficiales, de la muerte hace 550 años de Joan Martorell, autor de la novela de caballerías Tirant lo Blanch, obra cumbre del denominado siglo de oro de la literatura valenciana, escrita 400 años antes de la publicación de la primera gramática catalana. Ahí queda el dato, no viene al caso de estas efemérides entrar en las disquisiciones sobre el parentesco filológico entre el valenciano y el catalán. Y para dudas, incluso la de la fecha de fallecimiento que otras fuentes fijan en 1465 y no 1468.

Al margen de ello, es obvio que el rescate de efemérides en cualquier medio (incluyendo este blog) es siempre subjetivo. A propósito, otro evento citado por el Gobierno Catalán son los setecientos años de la creación del Archivo General de la Corona de Aragón, con referencia explícita al Archivo Real de Barcelona, del que se resalta que custodia los documentos propios de los condes de Barcelona, aunque no sea precisamente esta la colección más valiosa, desde un punto de vista histórico, de la institución.  

Las alusiones al patrimonio de Aragón y Valencia en la política conmemorativa catalana hacen pensar no en falta de rigor, sino en un alcance cultural amplio, incluyendo fechas relevantes en su perímetro. De ser así, lo que echo en falta es alguna referencia del salto a las Indias, por su impacto en una política comercial que cambió el foco del Mediterráneo al Nuevo Mundo. Puestos a rescatar efemérides, habría completado el círculo recordar la incorporación formal de América a la Corona de Castilla, acordada en 1518 durante unas turbulentas cortes reunidas en Valladolid. Lo sugiero más que nada porque el efecto colateral fue una ampliación sin precedentes de expectativas. Pensemos, sin ir más lejos, en la proyección incluso hoy en día para industrias tan florecientes como la editorial.


75 años desde la Batalla de Stalingrado

Sophie Scholl fue ejecutada en 1943
Rebobinando en el tiempo, nos pilla un poco más cerca, los 75 años transcurridos desde la Batalla de Stalingrado, que cambió el curso de la II Guerra Mundial, aunque tengamos la idea, apuntalada por la historiografía de Hollywood, de que el mérito se lo llevó el desembarco en Normandía. 1943 tuvo mucho peor saldo para Auschwitz, con la llegada del psicópata Josef Mengele, enfundado en su bata de médico. Y en otro orden de cosas, esta vez gracias al cine, es posible que las efemérides no pasen de puntillas por el asesinato de Sophie Scholl, una de las integrantes del  movimiento de resistencia al Führer “La Rosa Blanca”, fundado por su hermano, cuyos avatares han sido inmortalizados en la gran pantalla.


Celebridades 

Martin Luther King, asesinado en 1968
Cambiando de tercio, este año también da ocasión para recordar sonoros magnicidios, y aplico el término a grandes hombres por su contribución a la humanidad. Hace setenta años fue asesinado Gandhi y hace cincuenta Martin Luther King, ambos sacrificados en defensa de unos ideales inasumibles por una intransigencia que desde siempre campa por sus respetos en todas las latitudes. 

Como contrapunto de tan aciagos sucesos cumple 75 años una obra inmortal, “El Principito”. Este alegato de la verdad vista por la inocencia de la infancia, publicada en 1943 se ha convertido por mérito propio en incuestionable obra de cabecera para generaciones en todo el mundo y una de las más importantes de la ya de por si fecunda literatura francesa. 

Regresando a España, las efemérides culturales están cuajadas de nombres. Hace cien años nacieron, entre otros,  Enrique Tierno Galván y Fernando Díaz-Plaja. Se cumple medio siglo de la muerte de León Felipe y Ramón Menéndez Pidal.

Retrato de Margarita Nelken
Julio Romero de Torres (1929).
Y entre las celebridades a recordar se encuentra una de las más polémicas. Nada menos que Margarita Nelken, adalid del feminismo en los años treinta aunque no apoyara el voto femenino en las trifulcas de las cortes republicanas, amiga de personajes como Perez Galdós o Ramón y Cajal, primera traductora de las obras de Kafka, y prestigiosa crítica de arte durante su exilio mejicano. Pasó a la historia por ser una de las tres primeras diputadas en las cortes españolas, pero también por su relación con la violencia que padeció el Madrid republicano, siendo vinculada por algunos con la matanza de Paracuellos. Juzgue cada cual luces y sombras del personaje, odiada y admirada a partes iguales. 

Por cierto, otro centenario literario a recordar es el estreno en Madrid de La Venganza de Don Mendo, una de las cuatro obras más representadas de todos los tiempos en España junto con Don Juan Tenorio, Fuenteovejuna y La vida es sueño. La obra es un elocuente exponente de guiños entre el pasado y el presente en clave de humor, haciendo del anacronismo virtud.

Y en este viaje por el túnel del tiempo no podemos olvidar que en 1968 España ganó el Festival de Eurovisión, de la mano de Massiel con aquel célebre "La,la,la" que Joan Manuel Serrat, candidato inicial propuesto por TVE, tuvo el valor (en plena dictadura franquista) de negarse a cantar en castellano.

Cincuenta años después, de alguna forma lo ocurrido entonces vuelve a estar de actualidad... y no lo digo solo porque sea inminente la celebración del certamen en Lisboa, bajo el lema "Todos a bordo", evocando la diversidad, el respeto y la tolerancia.


Y en 2018…

Como vemos, no faltan acontecimientos y personajes para el recuerdo en este año recién estrenado. En algunos casos mucho me temo que los medios alternarán sus referencias al pasado con noticias de actualidad que nos harán recordar aquello que decía Carlos Marx de que “la historia se repite, primero como una tragedia, y luego como una farsa”.  Por eso, personalmente, me acojo a un talante más optimista (y práctico), evocando a Churchill cuando decía que “si abrimos una disputa entre pasado y presente, encontraremos que hemos perdido el futuro”.

Winston Churchill. Sus textos pasan
 a dominio público en 2018. 
A propósito, precisamente este es uno de los autores cuyas obras pasan a dominio público en 2018, lo que nos dará la oportunidad de disfrutar con libre acceso de muchas de las obras maestras de la literatura universal, como ocurrió desde el año pasado con el legado nada menos que de García Loca y Unamuno.

No hay nada como disponer de facilidades para consultar en la fuente original lo que otros nos cuentan ¿no os parece?.  Porque la verdad tiene muchas perspectivas y la historia demasiadas orillas para reconstruir un retrato fidedigno del pasado. Por eso, como despedida, recupero de nuevo a Churchill, entre cuyos méritos se encuentra el de ser una de las mayores fuentes de inspiración para el rescate de frases celebres (junto a Groucho Marx):

"Un fanático es alguien que no puede cambiar de opinión y no quiere cambiar de tema".

Genial. ¿No os parece?.

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Imagen de cabecera: BiljaST / Pixabay



sábado, 7 de enero de 2017

2017: gato blanco, gato negro... efemérides para un año que empieza

Arranca un año plagado de conmemoraciones y efemérides de distinto signo. Se cumplen cien años desde la Revolución Rusa y otros tantos de la aparición de la Virgen en Fátima… cada cuál que escoja el evento a recordar según sus preferencias. 

Confieso que este año que empieza tiene en este sentido un carácter especial para mí, ya que se cumplirán setenta años del fallecimiento de uno de los mitos familiares que mi imaginación calenturienta ha ido elaborando desde la infancia. Se trata de mi abuelo Antonio, cuyas peripecias se colaban en historia familiar que me contaba mi madre, cual daño colateral de una juventud sesgada por su fallecimiento. Nunca supe por qué disponía de tan poca información de alguien tan singular a todas luces, ni la razón del empeño en no contarme con pelos y señales cada minuto de los vividos en unos tiempos que pasaron a la historia. 

Más tarde comprendí que la memoria es un arma de doble filo en la que una mente sana olvida cuanto no quiere recordar y más en la infancia, ese periodo de la vida donde uno intenta eliminar todo lastre para el futuro. Entendí también que mis padres, niños en la Guerra Civil, vivieron en un tiempo de silencio donde no todo se contaba, especialmente cuando no convenía airearlo.

Con mi amigo Nidal hace unos meses buscaba alguna fotografía de aquellos años para componer un videoclip de la canción “Gato blanco, gato negro” cuyos compases retumban en mi cabeza según escribo estas líneas.



Rostros anónimos asoman a través de las crónicas de los reporteros de aquel tiempo reflejando en su mirada el espanto de unos hechos que acarrearon múltiples tragedias públicas y privadas. Algunas como la matanza de Guernica, cuyo ochenta aniversario conmemoraremos en abril, fueron inmortalizadas y pervivirán por siempre en nuestra memoria. Sin embargo el destino de aquella anciana y su nieta refugiadas durante los bombardeos en el metro de Madrid, que hace años tanto me impresionó cuando recuperé la foto en el A.G.A., no corrió tanta suerte.

 “[…] circulan por la avenida brigadistas del mundo entero, pero cuentan las malas lenguas que se ha cruzado un gato negro”

Pienso en la letra de esta canción y se me antoja que no uno sino varios gatos negros debieron de cruzarse por el camino de mi abuelo para que, como tantos otros, su trayectoria cayera en el olvido de propios y extraños. Ironías del destino, teniendo en cuenta que aquel hombre, periodista para más inri, tenía por oficio el de plasmar la realidad para información de sus coetáneos y por vocación la de paliar desigualdades tan centenarias como los olivos que arropan la localidad de la que fue alcalde en dos ocasiones.

Antonio de los Ríos Urbano.


Cuando digitalicé esta foto, hace más de quince años, no reparé
en la fecha de la dedicatoria. La firma está datada en 1939, año
en el que debió de emprender el viaje más incierto de su vida.
Hoy pocos en su pueblo recordarán su nombre, ni tampoco que fue él quien inauguró y clausuró en el ayuntamiento aquel experimento, a medio camino entre idealismo y revolución, que ensayó la II República. Los vecinos de Baena es difícil que recuerden que deben a Antonio de los Ríos, no ya el kiosco de música del parque, sino la creación de la primera biblioteca municipal y las primeras instituciones de carácter social, cultural, educativo y sanitario que tuvo la localidad. Menos aún le imaginarán, finalizada la Guerra, recluido en una aldea de Sierra Morena recreando las letras de una cartilla de caligrafía que sirviera de ayuda a su mujer, depurada de su plaza de maestra en Cabra y trasladada a una remota escuela situada en un “valle perdido de una sierra prieta”.

Hay ocasiones en las cuáles el correr es de valientes.
Un "inocente" ejercicio de caligrafía para la escuela en la que trabajaba su mujer.
Riadas de tinta se han escrito sobre la Guerra Civil… entonces y desde entonces. Sin embargo, esto no implica que a todos se haya dado voz. No solo a quienes fueron aplastados por cuarenta años de silencio, sino también a quienes nunca aparecieron aunque estuvieran en el lado vencedor y, sobre todo, a tantos como quedaron a medio camino, espantados por hechos que se desbocaron sobre sus vidas o ideas que quedaron desvirtuadas cuando salieron de la arena política y se batieron en el campo de batalla o en la represión de la población civil. 

En aquella “sierra prieta” pienso que mi abuelo tuvo mucho tiempo para pensar. La muerte civil era un castigo muy liviano en un tiempo de sangre y presidio, pero no por ello es menos cruel la condena al silencio para quien la palabra constituye su medio de vida. El país quedó plagado de Antonios, y también de Ramones, de Fernandos, de Obdulias, de Pepes y de Cármenes… vidas truncadas en las que cada cual se las compuso lo mejor que pudo, según el bando donde le tocara jugar y el petate que llevara a sus espaldas.

 “Quiero que vengas al pueblo y me cantes junto al fuego esas historias tan tristes que contaban los abuelos”

Ahora, la trifulca está en la calle… afortunadamente solo en el callejero. Enarbolamos la bandera de la memoria sin la cautela de dar voz a todos y sobre todo a aquellos que en uno y otro lado quedaron en tierra de nadie… ya se sabe, “siempre ganan los malos cuando son más que los buenos”. No es cuestión únicamente de poner calles aquí o allá, ni tampoco de eliminar unos símbolos para enarbolar otros. Más allá de esto, que puede tener todo el sentido según las circunstancias, es tiempo de una relectura serena y de una reflexión que contraste las conclusiones obtenidas a partir de las fuentes conocidas hasta ahora, con nuevos testimonios que poco a poco salen a la luz desde archivos públicos y privados… y no solo en el ámbito de la historiografía, sino también de la propia memoria familiar de muchos de nosotros.

Vista del antiguo campanario tras la Batalla de Brunete.
2017 es una fecha para las efemérides. Entre otras cosas pasará a la historia por ser el año en el que asumirá la presidencia de Estados Unidos Donald Trump, cuanto menos la mayor sorpresa del baile electoral democrático de nuestro tiempo. Con distinta intensidad, sospecho, los medios se harán eco de los cincuenta años transcurridos desde la Guerra de los Seis Días o la tragedia del Apolo 1 y fallecimientos como el de Ernesto Che Guevara, coincidiendo con el año de la muerte de Azorín. Por supuesto se cumple el primer centenario de la Revolución Rusa y habrá quien recuerde también el milagro de Fátima, hechos no del todo inconexos entre sí según la perspectiva del juglar que nos cante la gesta. Cien años de Soledad también cumple medio siglo y el recordatorio de nuestra Guerra Civil dará pie a rememorar la Batalla de Brunete o el bombardeo de Guernica y, con menos intensidad seguramente, el de Durango que tuvo lugar el mismo año y a muy pocos kilómetros, pero no fue inmortalizado en ninguna obra de arte… por citar sólo algún ejemplo de las probables ausencias y presencias en los recordatorios de este año.   

Sin embargo, no olvidemos que la memoria no es historia, aunque sí una valiosa fuente para reconstruir el pasado y un homenaje a las gestas de nuestros mayores. Que en este año los árboles no nos impidan ver el bosque y el recuerdo del pasado nos permita escuchar todas las voces y, a ser posible, sin distorsión. 

La realidad nunca es blanca ni negra. Es sabido que éstos son precisamente los únicos colores que, como tales, no existen en la naturaleza. Todo depende de lo que entendamos por “color”… y de que quien hable sea un artista o un científico. Por cierto, un gato negro no siempre y no en todas las culturas es símbolo de mala suerte.