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domingo, 14 de enero de 2018

8 motivos para abordar una investigación familiar

Tras las campanadas es tiempo de buenos propósitos y plantearnos nuevos proyectos. Tal vez entre ellos, alguna vez has acariciado la idea de investigar sobre tus orígenes o bien seguir la pista a algún personaje (famoso o no) de tu interés. Si este es el caso, no demores el ponerte manos a la obra, pero antes piensa bien cuál es tu objetivo para no dar pasos en falso que te hagan naufragar en el intento apenas comiences.

Hay muchas razones (probablemente tantas como personas) para embarcarse en un proyecto de este tipo. 


Las más frecuentes giran en torno a alguno de estos objetivos:

  1. Investigar el origen de un apellido
  2. Conocer la historia de una familia
  3. Indagar en las raíces
  4. Desarrollar terapias relacionadas con medicina familiar
  5. Solucionar problemas psicológicos
  6. Ahondar en la biografía de algún personaje
  7. Materializar la historia reciente, especialmente en su vertiente local
  8. Acercarnos a la mentalidad y las prácticas culturales de nuestros mayores

Las tres primeras razones guardan mucha relación, pero las distingue un matiz que requiere utilizar fuentes y técnicas distintas para conseguir tus propósitos. En el futuro trataremos estos temas con más profundidad, pero ahora te adelanto solo algunas diferencias:

  • Investigación del apellido. Si este es tu interés, obviamente tendrás que centrarte en una de las ramas del  árbol genealógico y seguir la línea paterna o de primogenitura (según el caso). Además, es imprescindible tener conocimientos de genealogía, una disciplina auxiliar de la historia tan apasionante como compleja. La investigación requiere ser cauto, especialmente cuando tus pesquisas te lleven más allá de 1871, fecha en la que se crea en España el Registro Civil. Te recomiendo consultar la página de la BNE dedicada a Genealogía y Heráldica, así como el Blog de Genealogía Hispana. Si decides recurrir a los servicios de un profesional, se muy cauto en la elección, asegurándote de que se trata de un verdadero experto en la materia. Como curiosidad te recomiendo leer esta entrevista con Fernando Hidalgo, historiador y genealogista. 

  • Historia familiar. No necesariamente se vincula a un apellido concreto, buscando el rastro de varias ramas o tal vez solo de alguna de ellas, pero de forma exhaustiva. A diferencia de la anterior, se trata normalmente de una investigación familiar horizontal, es decir, incluye normalmente tíos y hermanos de abuelos, además de sus cónyuges. En este tipo de proyectos es muy fácil perderse, por lo que la recomendación es primero acotar el alcance para centrar las pesquisas iniciales en los familiares relevantes para tu objetivo. Suele remontarse tres o seis generaciones a lo sumo, es decir, hasta abuelos o tatarabuelos, dependiendo del número de ramas que incluya (los cuatro abuelos, o solo la rama materna/paterna). En estos proyectos, es importante comenzar por revisar la documentación familiar de la que se disponga y preguntar a los allegados. Será necesario recoger (y compartir) los avances en un árbol, para el que puede utilizarse cualquiera de las herramientas disponibles en Internet. Si la empresa te parece compleja, te puede orientar el artículo Mi árbol genealógico: ¿por dónde empiezo?

  • Indagar sobre las raíces. Si tu familia procede de distintos lugares, el proyecto tiene algún matiz distinto al de una mera historia familiar. Requiere recopilar toda la información disponible, incluyendo al menos los hermanos de los abuelos, junto a sus parejas, para completar la línea ascendente. Esto facilitará localizar descendientes que aún residan en la localidad de origen con quienes, si comparten tu interés, podrás colaborar, completando la documentación de partida. Esta incluye  fotografías, correspondencia de nuestros mayores o escrituras que aportarán valiosas pistas. Si perdiste la pista de tu familia allí, un primer paso puede ser averiguar si existe alguna asociación cultural dedicada a la historia local. Si es así, seguramente podrán facilitarte contactos de familiares u otros datos de interés. 

En todos estos casos, es muy interesante localizar los testamentos, conservados directamente por la notaría o en el Archivo de Protocolos correspondiente, porque permiten identificar con fiabilidad a los descendientes del finado y su edad, además de los padrones, no tan fidedignos con las fechas, pero muy útiles para conocer detalles como la residencia o el oficio de nuestros ancestros. La visita al archivo municipal o parroquial es, en todo caso, imprescindible.

Por otra parte, hay ocasiones en las que la investigación familiar se encuentra dentro de una terapia de atención médica o psicológica. En estos casos, no es un árbol genealógico la herramienta más útil, sino lo que se conoce como genograma. Se realizan atendiendo a una simbología específica que busca representar el detalle de las relaciones entre los miembros de una familia en un momento determinado. La perspectiva siempre es horizontal (hermanos, cuñados…), centrada por lo general en tres generaciones, girando alrededor del sujeto identificado como paciente. Es muy relevante la información de detalle sobre cada individuo, de distinto tipo según la finalidad de la terapia.



  • Se aplica también en terapias familiares, de calado social o psicológico, buscando desequilibrios emocionales o de comportamiento, basados en conflictos originados en el entorno familiar, próximo o remoto. Se utiliza en un abanico amplio de situaciones que van desde tratamientos convencionales hasta terapias alternativas, con derivadas como la teoría del transgeneracional. Hay multitud de información sobre estos temas, tanto a la hora de elaborar el genograma, como sobre la importancia de la familia en este tipo de trastornos. 


Y, finalmente, se encuentra la posibilidad de que seas un estudioso de la historia, en cuyo caso encontrarás en la investigación familiar una herramienta muy útil de aproximación al pasado, más o menos remoto, de la mano de personajes célebres o anónimos, que va a aportar matices no siempre recogidos por la literatura convencional. Por otra parte, epistolarios, recordatorios de comunión o anotaciones en los márgenes de los libros en bibliotecas privadas, son  testigos valiosos de la mentalidad de sus dueños y de sus patrones culturales. Si este es el objetivo, además de seleccionar la línea genealógica a investigar, habría que comenzar por identificar las fuentes a las necesitaremos recurrir. Como mero resumen puede resultar útil revisar el listado que se recoge en la entrada Reconstruir la historia familiar: archivos y fuentes de información, con alguna puntualización:

  • Biografías. Lógicamente el foco lo constituye el biografiado, por lo tanto es relevante la línea descendente y ascendente directa (es decir padres, abuelos), pero también una investigación familiar horizontal que recoja hermanos y tíos, ya que habitualmente forman parte del entorno de relaciones cotidianas del personaje. Según su profesión puede ser relativamente sencillo localizar información si se trataba, por ejemplo, de un militar, un maestro o un periodista.

  • Historia local. Conviene partir de una noción previa sobre las características de la época porque facilitarán localizar las fuentes más relevantes e interpretar correctamente la documentación que recopilemos.

  • Historia de las mentalidades. Especialmente relevante es la documentación de carácter personal, aunque es necesario recabar una muestra lo más amplia posible de individuos, a diferencia de lo que ocurre en las biografías donde el foco se encuentra en recopilar la mayor cantidad posible de fuentes (directas o indirectas) sobre una persona concreta.


En cualquiera de los proyectos citados la prensa de la época proporcionará noticias sobre las personas investigadas o su contexto. En este sentido la prensa local es sumamente útil por el detalle que ofrecía en cuanto a transeúntes, eventos y llegada de maestros, militares o sacerdotes a la población. En este sentido, las páginas de sociedad son una fuente muy valiosa para la historia cultural, aunque requieren recopilar un número tan amplio como sea posible de cabeceras. Por ello la consulta de la Biblioteca Virtual de Prensa Histórica es inexcusable, al menos como un primer paso que podrá completarse con la visita a la Biblioteca o la Hemeroteca Municipal correspondiente, a fin de ampliar la búsqueda con los ejemplares aún no digitalizados. 


UN CASO PRÁCTICO DE INVESTIGACIÓN FAMILIAR

Con independencia de la motivación de nuestras pesquisas, es necesario partir de la recopilación de los datos de que disponemos, analizarla cuidadosamente según nuestro objetivo y ser sistemático (y sobre todo paciente), a la hora de decidir los pasos que vamos a dar. Por si te resulta inspirador, a continuación puedes acceder al vídeo resumen de una experiencia de estas características en la que se incorporan varios de los fines que se han indicado. Se trata de la presentación realizada por el Grupo Cultural “Amador de los Ríos” de dos publicaciones que culminan el primer hito de una investigación en la que se embarcaron los descendientes de once hermanos, a quienes la Guerra Civil y los avatares de la posguerra dispersaron por distintas localidades de España.

Grupo Cultural "Amador de los Ríos". Baena (Córdoba).

A través de esta asociación retomaron el contacto, perdido por dos generaciones, completando su árbol genealógico en dos versiones. La primera, que ya se había iniciado antes del reencuentro,  giró sobre el apellido nexo entre ellos ("de los Ríos"), incluyéndose solo a aquellos que aún lo conservaban. El segundo, accesible por Internet, refleja las líneas ascendentes y descendentes, y en él aparecen todos los familiares, aunque ya no conservaran el apellido. En el transcurso de sus pesquisas se hizo hincapié en localizar información sobre Antonio de los Ríos Urbano, ya que fue el primer y último alcalde republicano de la localidad, desapareciendo de escena tras el alzamiento militar en aquella localidad, en el que participaron varios de sus familiares.

Ochenta años después, descendientes de unos y otros han compartido recuerdos familiares,  fotografías y documentación, recopilando noticias de prensa y documentos de archivo, plasmando en dos publicaciones la información obtenida:





En curso aún se encuentra la investigación sobre la trayectoria del apellido en la localidad y las indagaciones sobre otro miembro de la familia, Antonio Pedrajas de los Ríos, artista y militante del Partido Socialista, exiliado en Francia y cautivo en un campo de concentración. 

Se trata de un caso práctico de historia familiar, útil no solo en su vertiente genealógica, sino para la propia historia de la localidad. El detalle de la aventura y la movilización de apoyos dentro y fuera de la familia que ha suscitado, se esboza en el vídeo, pero lo trataremos en breve dentro de este blog. 


Si te interesan estos temas, 
¿he logrado convencerte de que este es el año para iniciar esa investigación
 que tantas veces te has planteado realizar?. 


 

domingo, 5 de marzo de 2017

Mi árbol genealógico: ¿por dónde empiezo?


En alguna ocasión en este blog se ha hecho referencia al interés que despierta en el descreído ciudadano del siglo XXI la investigación sobre sus ancestros, algo aparentemente incomprensible teniendo en cuenta que vivimos en una sociedad que tiende a menospreciar todo lo que no tenga una utilidad práctica inmediata. MyHeritage, la plataforma genealógica más conocida en el mundo, cuenta en la actualidad con la friolera de veintisiete millones de árboles familiares, al tiempo que Genoom, empresa española fundada en verano de 2007, en menos de dos años llego a tener nada menos que medio millón de usuarios registrados. Solo son ejemplos del éxito de una afición, clásica donde la haya, combinada con las posibilidades que abren las nuevas tecnologías, tanto en su dimensión  práctica (construir el propio árbol y abordar una investigación genealógica), como social (habilitar entornos de colaboración y relación familiar).

Es posible que tú también sientas curiosidad por este mundo y en algún momento te hayas planteado realizar tu propio árbol genealógico. Si es así, tal vez al principio te encuentres algo perdido y concedas excesiva importancia a los aspectos técnicos de la empresa o pienses que dispones de tan poca información que el proyecto es inviable. Seguramente no es así y para ello te propongo ponerte manos a la obra siguiendo cuatro sencillos pasos que te permitirán arrancar tu proyecto: 


1) RECOPILA LA INFORMACIÓN DE QUE DISPONES

Colección "Ephemera. BNE.
Tu objetivo es identificar en cada familiar, no solo nombre y apellidos, sino al menos fechas y lugar de nacimiento y muerte, así como de su boda, comenzando lógicamente por tus familiares más próximos (padres y abuelos). Para ello te será muy útil revisar la documentación que conserves, especialmente libros de familia, D.N.I., esquelas, invitaciones de boda, así como testamentos, carnés profesionales, correspondencia personal o cualquier  escritura, factura o documento que te aporte pistas sobre su ocupación, residencia y relaciones personales. El Archivo Municipal del Ayuntamiento de Oviedo ofrece unas FAQs muy útiles bajo el epígrafe ¿Cómo hacer una genealogía? que te recomiendo visitar.

Cuando termines de recopilar y revisar la información, tendrás una idea clara de los datos de que dispones y, sobre todo, de "lagunas" en tu punto de partida.


2) INVESTIGA PARA COMPLETAR LOS DATOS QUE TE FALTAN

Este blog hace tiempo intentó ofrecer algunas pistas sobre archivos y fuentes de información no especializados a los que puedes acudir. Lo cierto es que, además de completar los datos esenciales de tu genealogía sobre fechas y lugar de nacimiento y muerte de tus ancestros, a través de archivos civiles y parroquiales, hay la posibilidad de que encuentres referencia a tus mayores en la prensa histórica que, sobre todo en el ámbito local, era mucho más prolija que en la actualidad a la hora de informar sobre la llegada de un nuevo maestro o el alojamiento temporal de un viajero. Si tu antepasado era, por ejemplo, militar existían además boletines que reflejaban la escala de ascensos y nombramientos que sin duda te resultarán muy útiles. Como introducción imprescindible, no dejes de leer el artículo de Mayte Rius En busca de los antepasados.


Al finalizar esta primera aproximación a las fuentes disponibles es probable que ya dispongas de los datos necesarios para abordar la primera versión de tu árbol genealógico.


3) ORGANIZA LOS DOCUMENTOS Y CONSTRUYE LA PRIMERA VERSIÓN DE TU ÁRBOL GENEALÓGICO

A estas alturas has recabado un volumen más o menos ingente de información. Si no lo has hecho ya, ha llegado el momento de sistematizar y organizar todos tus datos, de manera que te sea más sencillo localizarlos cuando abordes la tarea de registrar a tus familiares en el árbol genealógico. 

Hablaremos más de ello en otra ocasión, pero si te preocupa este punto no dejes de leer el artículo de Genealogía Hispana ¿Somos buenos archiveros?: asegurar y organizar nuestros fondos.

Y llegamos al primer hito de nuestra investigación: plasmar los resultados en un árbol genealógico. ¿Qué herramienta utilizar?.


4) COMPARTE TUS HALLAZGOS CON OTROS FAMILIARES

Hay distintas comparativas de herramientas que te ayudarán a tomar la decisión más acertada, teniendo en cuenta varias cuestiones. Las primeras son técnicas y se refieren al formato en el que se almacenan los datos, lo que te permitirá cambiar de herramienta, si en el futuro descubres limitaciones para la evolución de tu proyecto. Las segundas, no menos importantes, tienen que ver con la “usabilidad” de la aplicación, es decir: su facilidad de manejo. 

Pero sobre todo hay una pregunta esencial que debes hacerte: ¿cuál es tu objetivo al emprender esta aventura?. Pensar seriamente sobre este punto evitará que te compliques en exceso la existencia con una herramienta muy potente pero cuya funcionalidad apenas vas a utilizar o, por el contrario, que escojas una opción que te haga difícil avanzar. Además es posible que hayas contactado con otros familiares que compartan tu afición y conviene que dispongáis de un entorno donde podáis compartir los resultados de vuestras pesquisas. En primera instancia yo opté por Family Tree Builder (MyHeritage) por tratarse de una herramienta muy completa y versátil, que permite incorporar no solamente fotografías sino documentos, al tiempo que facilita componer un sinfín de árboles genealógicos y libros de historia familiar. Sin embargo no resultaba tan intuitiva como Genoom, en donde un familiar comenzó a crear el árbol genealógico, resultando ser todo un acierto, entre otras cuestiones porque es sencillo invitar a otras personas, sin que necesiten realizar ninguna instalación en sus PCs. En cualquier caso, ten en cuenta que ambas disponen de una versión gratuita más que aceptable para comenzar a elaborar tu árbol genealógico.

Símbolo de toda una época para muchas familias.
¿Conservó tu madre o tu abuela esta cartilla?.
Tu iniciativa, además, te brinda la oportunidad de estrechar lazos con familiares cuya pista tal vez se había perdido en las últimas generaciones. No descartes para ello hacer uso de herramientas como puedan ser los grupos en Facebook o un simple espacio en Google Drive para compartir de forma sencilla documentación y fotografías que puedan aportar miembros de cada rama. Te garantizo que es una experiencia muy gratificante, aunque debes comprender que no todos los familiares vayan a compartir tu entusiasmo… de esto también hablaremos en otra ocasión.

Si decides embarcarte en este tipo de aventuras y dudabas por dónde iniciar la empresa, confío en que este post te haya dado alguna pista. Por si te resulta más cómodo, en esta infografía encontrarás un resumen de lo que hemos hablado. 

Comenzar no tiene mayor ciencia que tu decisión, combinada con una buena dosis de paciencia y ganas de aprender. Información no te va a faltar, como puedes comprobar dando un paseo por alguno de las webs especializadas en genealogía disponibles en Internet.


¡¡Mucha suerte!!.

sábado, 21 de noviembre de 2015

Reconstruir la historia familiar : archivos y fuentes de información




Hay que reconocer que, hacia el ecuador de la vida, uno tiende a mirar atrás haciéndose preguntas que, cuando hubieran tenido respuesta, nunca nos habíamos planteado obcecados (como uno está en la juventud) con la prometedora visión del horizonte. En la bitácora de nuestro viaje, el puerto de partida solo adquiere protagonismo con el paso de los años y, en ese momento, ya no están embarcados buena parte de los que podrían hacer encajar las piezas. 


Lo cierto es que el descreído y pragmático ciudadano del siglo XXI alterna la adoración por avances técnicos de última generación con el afán por buscar sus raices. En el post  Tras el rastro de nuestros abuelos: genealogía y memoria familiar en el siglo XXI hacía referencia al interés que parece haber por excarvar en la historia familiar, buscar los orígenes de nuestros apellidos, reconstruir árboles familiares o incluso buscar consuelo psicológico ahondando en los conflictos emocionales y vitales de nuestros ancestros. 

Sean cuales fueren tus motivaciones personales, si te encuentras entre los infectados por el aguijón de la curiosidad genealógica y no sabes muy bien por dónde empezar, te propongo algunas pistas que podrían resultar de utilidad si no estás muy familiarizado con estos temas.

 ¿Dónde buscar?: 

  • ARCHIVOS PARROQUIALES: a partir del Concilio de Trento (s. XVI) las parroquias debían recoger en libros los datos de nacimiento, matrimonio y defunción de sus feligreses. Si conoces la localidad de origen de tu familia es muy probable que puedas recuperar información interesante: solían figurar los progenitores con referencia a su localidad de nacimiento que te ayudarán a completar la información de partida. El Ministerio de Cultura ha publicado una Guía de los Archivos de la Iglesia en España que facilita el acercamiento a la documentación eclesiástica,  vital en cualquier investigación genealógica.

  • REGISTRO CIVIL: se crean en 1870 y comienzan a funcionar en 1871 por lo que permiten recopilar datos de tres o cuatro generaciones a lo sumo. La documentación civil también facilita datos de nacimiento, matrimonios y defunciones y puede solicitarse al registro civil de la localidad de tus mayores, aunque en pueblos pequeños esta información se suele conservar en el archivo municipal. Puedes probar a realizar el trámite vía internet a través del Ministerio de Justicia, solicitando una “partida literal” a través del apartado “Familia”. 



  • ARCHIVOS MUNICIPALES: no dejes de visitarlos. Solo por poner un ejemplo: podrás consultar datos de empadronamiento que te permitirán confirmar la residencia de tu familia y seguir la pista por sus distintos domicilios, cotejar fechas de nacimiento, el orden de nacimiento de los hijos de una pareja, conocer su profesión, etc. Eso sí, ten cautela porque a veces contienen erratas. 

    Archivo Histórico de Protocolos
    (Madrid)
  • ARCHIVOS DE PROTOCOLOS. Los protocolos son la colección de actas, escrituras y otros documentos autorizados y registrados por un notario durante un año que, por regla general, conserva en su archivo durante 25 años. Pasado este plazo suelen remitirse al archivo de protocolos de la provincia. Piensa que es un notario quien avala testamentos y escrituras de propiedad, y hubo un tiempo en que la descripción de enseres era bastante menos prosaica que en la actualidad. En el caso de Madrid, por ejemplo, el Archivo Histórico de Protocolos es uno de los más importantes de Europa, con colecciones que datan de 1504. 

  • PARES: PORTAL DE ARCHIVOS ESPAÑOLES. Visita obligada, sin lugar a dudas. PARES representa la puerta de acceso al patrimonio documental de nuestro país conservado en distintos archivos públicos y privados. Son muchos los fondos documentales a los que se tiene acceso, y desde este portal es posible realizar una búsqueda en todos ellos… eso sí, con paciencia. Solo a modo de ejemplo recojo alguno de los fondos documentales a los que puedes acceder a través de su buscador (dispone de consulta simple y avanzada):

http://pares.mcu.es/


- ARCHIVO GENERAL DE LA ADMINISTRACIÓN (AGA). Custodia la documentación más reciente, básicamente del siglo XX. Puedes localizar, por ejemplo, expedientes de depuración de maestros durante el franquismo, fotografías del pueblo de tus abuelos a comienzos de siglo y, en general, seguir el rastro de tu familia en cualquier acto administrativo. Para que te hagas una idea de su importancia solo te diré que, por volumen de fondos, es el tercer archivo más importante del mundo. 


- PORTAL DE MOVIMIENTOS MIGRATORIOS. La cooperación entre archivos españoles e iberoamericanos permite encontrar pasajes de embarque o solicitudes de residencia de tus antepasados.  Por otra parte, desde PARES se accede también al ARCHIVO GENERAL DE INDIAS donde se custodia la información relacionada por la administración del imperio español en ultramar desde el siglo XVI.

- SECCIÓN NOBLEZA DEL ARCHIVO HISTÓRICO NACIONAL. Son archivos familiares conservados durante generaciones y que han sido vendidos o donados al Archivo Histórico Nacional (AHN). En estas familias el concepto de linaje era esencial, así como las credenciales de pureza de sangre que antaño todo hidalgo guardaba a buen recaudo. En el cuadro de clasificación encontrarás esta información dentro de "Genealogía , Títulos y Mayorazgos".

- PORTAL DE VÍCTIMAS DE LA GUERRA CIVIL. Siendo el suceso más traumático de nuestra historia reciente, este apartado merece un post específico, por la multitud de proyectos existentes en el ámbito público y privado. Por ahora solo apuntar que, ya sea en uno otro bando, es posible que puedas localizar referencias sobre algún pariente exiliado o asesinado en la Guerra Civil.  

  • ARCHIVOS MILITARES. A través de PARES se accede a información sobre órdenes militares y a distintas bases de datos vinculadas a la memoria de la Guerra Civil, como por ejemplo la “Base de datos de militares republicanos" o "Desaparecidos del ejército de tierra de la República Española (1936-1939)". Pero no hay que olvidar el importante fondo que conserva el propio ejército, accesible a través del Portal de Cultura de Defensa


Junto a estos, recuerda también que las Universidades disponen de archivos y, últimamente, incluso algunos colegios profesionales están haciendo esfuerzos por constituir archivos históricos de sus afiliados. Ocurre lo mismo con organizaciones sindicales y partidos políticos, donde puedes rastrear información sobre la militancia de tus antepasados si tuvieron alguna “confesión política” conocida. Es el caso del Archivo de la Fundación Pablo Iglesias o la Fundación Largo Caballero. Tantear la búsqueda de tus familiares a través de los portales en Internet de cualquiera de estos archivos es una tarea que requiere cierta paciencia, por eso te recomiendo especialmente comenzar por PARES e indagar sobre la información civil y religiosa que puedas obtener en la localidad de origen de tu familia. 

A través de HISPANA puede accederse
a este precioso grabado del siglo XVIII.
En este sentido, HISPANA puede allanar bastante el camino. Como agregador nacional de EUROPEANA permite consultar colecciones digitales de archivos, bibliotecas y museos de distinta titularidad y naturaleza (archivos municipales, instituciones académicas, etc.). Los materiales son variopintos (documentos, planos, fotografías...) y se incrementan día a día a través de distintos proyectos que se están desarrollando en la actualidad.  

Sin embargo hay una fuente de información que muy posiblemente te va a aportar datos insospechados. Se trata de la Biblioteca Virtual de Prensa Histórica, en la que progresivamente se van incorporando revistas y periódicos conforme avanza la ingente labor de digitalización que se está realizando en bibliotecas de todo el país. 

Archivo fotográfico de ABC
Con algo de suerte podrás encontrar referencia a los destinos de tus abuelos si fueron maestros, o aquella ocasión en la que a un familiar le tocó la lotería… incluso en las páginas de sociedad de la prensa local, la crónica de la ceremonia de petición de mano de tu abuela, si se trataba de una señorita de buena familia. Ascensos de militares, homenajes, trifulcas entre vecinos... no digo nada si tu familiar fue periodista. En cualquier caso encontrarás una fuente inestimable para aproximarte al entorno en el que vivieron tus ancestros. Y si tus antepasados tuvieron algún negocio, incluso podrás encontrar publicidad. 

Por supuesto no es el único repositorio con información de prensa. Entre los más señalados no olvides la Hemeroteca Digital de la BNE, además de las colecciones de prensa que conservan las bibliotecas municipales y autonómicas, donde podrás consultar fondos que aún no se han digitalizado. Precioso también, aunque solo sea por curiosidad, el archivo fotográfico de ABC, así como su hemeroteca que permite, en la búsqueda avanzada, realizar consultas desde 1891 en las distintas ediciones y suplementos. 


Como ves, hay muchos sitios donde buscar, y cada vez más sin moverte de casa. Eso sí, no te desanimes si al principio no localizas gran cosa. Repite la búsqueda pasado un tiempo y te sorprenderás. Internet además te puede ayudar a contactar con asociaciones culturales de la localidad donde residió tu familia que pueden darte pistas e incluso ponerte en contacto con una familia que no sospechabas que tenías. Te lo digo por experiencia propia.

Consultar
Tal vez te encuentres aturdido por la cantidad de sitios donde podrías comenzar a buscar. No te preocupes, como en casi todo, seguir un método es fundamental. De eso prometo hablarte en breve además de enumerar algunas herramientas que puedes utilizar para recoger de forma ordenada todos tus hallazgos.

Por el momento, si te estás iniciando en esto de la genealogía, te recomiendo echar un vistazo al espacio que dedica la Biblioteca Nacional a Genealogía y Heráldica. La genealogía es una disciplina compleja que requiere ciertos conocimientos previos por lo que no dejes de seguir las indicaciones que dan al final de la página. Y, desde luego, como lectura de cabecera te recomiendo encarecidamente leer el artículo de Mayte Rius titulado "En busca de los antepasados"

Solo un consejo de partida: antes de embarcarte en ninguna búsqueda vuelve a revisar esa vieja caja de latón donde tu madre conservaba cartas, fotos y documentos sin orden ni concierto. Revísalos atentamente y si tienes aún familiares de edad, contrasta con ellos los datos que posees. Prepara un café caliente y siéntate en tu rincón favorito de la casa. Mira por la ventana y observa lo bonito que es el movimiento de las hojas de ese árbol mecidas por el viento. Tómatelo con calma, te estás embarcando en todo un proyecto… y te advierto que  provoca adicción.

[Continuará]


Imagen de portada: natanaelginting

domingo, 1 de noviembre de 2015

Tras el rastro de nuestros abuelos: genealogía y memoria familiar en el siglo XXI

Es curioso constatar como a lo largo de nuestra vida las festividades y conmemoraciones adquieren un cariz distinto conforme avanza nuestra biografía. Quienes nos encontramos en esa etapa de la vida en la que, al cruzar frente a un espejo,  vemos pasar fugazmente a una señora de sorprendente parecido con nuestra madre, asistimos a la celebración de la festividad de todos los Santos con un sabor de boca agridulce, que se debate entre el recuerdo de quienes nos dejaron y el anuncio de esa nostalgia melancólica que irá creciendo en intensidad conforme se acerque la Navidad.

Es el momento de la vida en el que nos visita el recuerdo de conversaciones intrascendentes que mantuvimos en su día con padres, tíos o abuelos, a las que en aquel momento no prestamos mayor atención. Datos, nombres, detalles que nos asaltan con interrogantes que danzan en nuestra cabeza, cual crepitar del fuego en la chimenea durante una fría noche de invierno. Fotografías u objetos de nuestros padres que siempre estuvieron ahí y que ahora parecen cobrar vida como mudos testigos de biografías ajenas, cuya sombra de alguna forma teje nuestro propio historia vital.

Novela ambientada en la historia
de la última mujer decapitada en
Islandia. Título muy sugerente
para estas fechas.  Ver Reseña
Y es que el ser humano desde antiguo, en todas las civilizaciones, ha incorporado el recuerdo a los antepasados con rituales que conjuran el miedo a la muerte y al vacío que deja la marcha de nuestros seres queridos. Unas veces pidiendo su protección, otras asegurándose de marcar el camino para evitar inquietantes visitas desde el otro mundo. Mezcla de superstición y transcendencia, lo cierto es que el hombre de todos los tiempos y de todas las culturas, de una u otra forma, siempre ha necesitado ubicar su biografía en la trayectoria de quienes le precedieron, dando sentido a su existencia dentro de un clan o de un linaje (según la época). Obviamente mediaban evidentes intereses económicos relacionados con la transmisión de la propiedad, títulos u otro tipo de prebendas… pero el hecho de que hoy en día la investigación del pasado familiar cultive tantos adeptos constata la existencia de condicionantes más íntimos en esta inquietud.

Psicólogos, sociólogos y antropólogos han dedicado numerosos estudios a estas cuestiones, buscando explicación a la permanencia de trifulcas familiares mantenidas de abuelos a nietos, con anécdotas curiosas como las que recoge Martine Segalen en un interesante estudio sobre Memorias y Recomposiciones Familiares, en el que analiza los “bricolajes en la construcción del pasado” que realizan los hijos de familias con divorcios y segundas nupcias a lo largo de tres generaciones.

Mi agradecimiento a Beatriz Ares, maestra de
Reiki, quien me ha introducido en una
visión de la genealogía que yo desconocía por
completo. Más información.
No parece que en la sociedad actual el tema haya perdido protagonismo. El tratamiento de los desequilibrios emocionales provocados por asuntos no resueltos por nuestros antepasados ha dado pie a lo que se conoce como "psicogenealogía", amén de la "biodescodificación" y la "problemática transgeneracional" vinculada al "inconsciente del clan" en terapias para el tratamiento de enfermedades desde la orilla de la psicología y la espiritualidad. La popularidad de estos temas para el descreído ciudadano del siglo XXI es una prueba elocuente del interés por estas cuestiones. 

Ahora bien, “la cabra tira al monte” y yo confieso mayor inclinación por la vertiente que nos arroja en el rastreo del pasado y la recopilación de las huellas dejadas por la historia más reciente. Como asignatura pendiente tengo el ahondar en la historia oral como metodología para recopilar testimonios que, de otra forma, caerán en la noche del olvido. Reconstruir hechos tan traumáticos como nuestra Guerra Civil con estas fuentes requiere una especial cautela por la avanzada edad de quienes aún viven y por el recuerdo de lo acontecido desde valores y planteamientos actuales, cuando la narración llega en boca de sus descendientes. Indagando sobre estas cuestiones me encontré un interesante trabajo titulado Memoria Familiar y Mito: la Resignificación del Pasado, basado en un ejercicio de historia oral que analizaba mitos familiares en la narración de dos artesanas mejicanas sobre un conflicto acaecido en el pasado por la compraventa de un terreno.

http://memoriahistorica.org.es/

Más allá del ámbito estrictamente familiar, el impacto de sucesos traumáticos sobre la memoria colectiva ha sido sobradamente estudiado en diferentes países y épocas. En España es conocida la trascendencia de la denominada “memoria histórica”, con una vertiente académica, social y legislativa. En el primer plano hay toda una corriente historiográfica impulsada, entre otros, por Julio Aróstegui, primer director de la Cátedra «Memoria Histórica del Siglo XX» de la Universidad Complutense de Madrid. A pie de calle, la Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica ha recopilado cientos de historias familiares, desde que en octubre del año 2000 se descubriera la primera fosa republicana en la localidad leonesa de Priaranza del Bierzo. Desde entonces, la exhumación de restos en distintos puntos de la geografía española  ha promovido un movimiento a favor del reconocimiento de las víctimas del franquismo que culminó con la aprobación, en diciembre de 2007, de la Ley de Memoria Histórica

Índice y presentación
Tema polémico por la instrumentación política de la iniciativa y objeto también de debate entre los propios historiadores, con voces discordantes entre la que tuvo especial eco la de Santos Juliá, que recelaba del concepto “memoria histórica”, basado en recuerdos personales que podrían distorsionar la reconstrucción de lo que realmente ocurrió. Juzga por ti mismo a través del libro dirigido por el autor, coincidiendo con el debate previo a la aprobación de la Ley, titulado “Memoria de la Guerra y del Franquismo”.

Lo cierto es que, al margen de adeptos y detractores, en las últimas décadas ha habido una inquietud por recopilar historias de familia con multitud de iniciativas de todo orden y condición que merecerían por si solas un post específico en este blog. Mencionaré solo, por mis pesquisas personales, el tesón de historiadores locales que, como Arcángel Bedmar, han recuperado del olvido cientos de historias. En este caso, fotos familiares de maestros, jornaleros, militares y otras víctimas en la provincia de Córdoba ilustran narraciones rescatadas por su blog y en distintas publicaciones, aportando datos que en algunos casos plantean interrogantes sobre lo dicho hasta ahora.

Blog de Arcángel Bedmar
Historias anónimas con relevancia para historiadores, pero que marcan puntos de ruptura en la historia de muchas familias. Casos desconocidos, incluso para sus propios familiares, como la historia del guardia civil que salvó las vidas de los dirigentes del centro obrero de Albendín y que Bedmar recoge en el libro “Patriota era, y patriota soy” sobre la investigación realizada a partir de la conversación con uno de sus alumnos, nieto del protagonista.

A poco que excarvemos en nuestra historia familiar seguramente encontraremos anécdotas insospechadas, aunque probablemente en un ámbito mucho más cotidiano.  Hechos traumáticos (o felices) que de alguna forma marcaron la trayectoria de nuestros mayores, e indirectamente la nuestra.

Foto: ARMH
La indagación en el pasado familiar no siempre es tan difícil como parece. Lo sepamos o no, en casi todas las familias suele haber alguien especialmente interesado en estos temas que conserva fotos, o recortes de prensa, por puro azar o por vocación. Documentos familiares con los que nos podemos topar y cuyo valor es difícil de interpretar sin datos que pueden aportar otros miembros de nuestra generación o de generaciones anteriores. 

El interés del pragmático ciudadano del siglo XXI por indagar en su pasado familiar se hace patente en la cantidad de  servicios de genealogía ofertados vía Internet (con seriedad y rigor profesional muy dispar). Por otra parte, el avance en la digitalización de archivos públicos abre la puerta a investigaciones personales que nos permiten a golpe de clic recuperar información sobre nuestros mayores, de difícil acceso hace unos años. 

Si te interesa el tema, te daré pistas sobre cómo comenzar a indagar. Ahora bien, una cosa es tirar del hilo de tus ancestros inmediatos y otra muy distinta completar más allá de cinco o seis generaciones tu árbol familiar. La genealogía es una ciencia muy compleja y seguir la investigación más allá de 1870, cuando no existían los registros civiles, es posible, pero requiere conocimientos algo más especializados para eludir falsos positivos que reconstruyan una historia familiar tan completa como falsa. 

Mariposas, lamparillas y velillas
Un post entrañable sobre esta tradición. 
En cualquier caso, está en tu mano completar la historia familiar más cercana pudiendo compartir tus hallazgos con allegados que tal vez en este momento no conozcas, pero que podrían tener inquietudes similares. En plena era de las redes sociales, hay además herramientas que facilitan la ardua tarea de documentar y actualizar la información que vayas recopilando.

Prometo facilitar pistas para comenzar. Ya decidirás tú el nivel de exhaustividad que requieres. Especialmente si te encuentras entre los que, aún hoy, buscan en las droguerías esas mariposas de aceite con las que nuestras abuelas por estas fechas recordaban a sus muertos. Y en el camino, podría ocurrir que te tropezaras con familiares vivos a los que les perdiste la pista... o se la perdieron tus padres.

[Continuará]